miércoles, 29 de junio de 2011

Cuando era Niño.



Entiendo que el titulo lleva a pensar que éste es otro escrito que elogia los juegos y las costumbres que entretenían nuestra niñez y critica los atributos de los inventos de la tecnología actual como el (o la) Blackberry, el wii o la x-box, y que al final disfrutamos mucho.
Pura quimera si al final el comentario fue hecho desde alguno de estos dispositivos en una afanada tarde de trabajo. Cuando era niño viví ciertas cosas que el momento parecían intransigentes, sin embargo en estas noches de meditación pensé en la importante que fueron. Entendí que en mi niñez pasaron un montón de cosas, a las que el tiempo trascurrido se ha encargado de otorgar su verdadera relevancia.


Cuando era niño, por allá en el 99-00, cuando zumbaba en los 11 años se presento en mi ciudad natal un alboroto que incluyo ciertas cosas que ahora me hacen aflorar una sonrisa de hipocresía. Recogieron a los mendigos e indigentes, no había perros callejeros, se organizaron jornadas de limpieza en las calles, helicópteros y francotiradores rodeaban los techos de nuestros vecinos, en fin, sucedía que el presidente de los Estados Unidos de América pasaría por la avenida que atraviesa justo frente a mi casa, señor al que aun no sé si vi, pues fueron varias las limosinas y muchos los canosos que en ellas iban; recuerdo preguntarme ¿tanto alboroto por un señor?


Cuando era niño, saltaba sobre la pantalla del televisor gritando los goles de dos morenitos y un gordito que vestían la camiseta de la selección Colombia, pues los pases de uno mas peludito no me parecían la gran cosa, en casa todo parecía una fiesta y la cerveza acompañaba en cada minuto de los 90 necesarios para terminar celebrando el paso a siguiente ronda, ¿ronda de qué?  Después me enteraría.


Cuando era niño y esta vez debo decir niño fastidioso chicaneaba a mis amigos de segundo grado mis súper gafas para observar el eclipse de sol, el cual ocurriría en más o menos media hora, un maestro que observaba la situación decidió quitármelas y amenazarme con no devolverlas, en realidad no sabía que era un eclipse de sol y nunca había visto uno, pero si todos estaban tan ansiosos de verlo debía ser bueno. Por eso no hice más que llorar y llorar mientras mis amigos se burlaban de mi a través del ventanal, el viento del fuerte abanico de techo y la devolución de las gafas del profesor me estaba enseñando una lección para la vida, al volver a casa y ver como el vehemente sol de mi ciudad quedaba oculto por varios minutos y el día se trasformaba en noche entendí que había valido la pena el llanto.


Todos estos hechos tienen dos cosas en común son muy relevantes y no han vuelto pasar. La misma ocurrencia de los años de mi vida le ha otorgado el peso que los hace ser importantes, así tal cual ocurre ahora, nos gastamos la vida imaginando el futuro y pregonando frases como: cuando yo sea, cuando yo tenga... sin darnos cuenta de que en este momento en nuestras vidas están ocurriendo cosas maravillosas, importantes y que quizás nunca vuelvan a repetirse.



“Cartagena permaneció vigilada durante todo el día por 4.700 miembros de las fuerzas de seguridad colombianas y por 300 agentes de Estados Unidos, muchos de los cuales llegaron 15 días antes a la capital de Bolívar”.


"Colombia se clasificó a la fase final del Mundial 1990 en Italia, donde es eliminada en octavos de final por Camerún (1-2) en un recordado error defensivo, después de empatar en la primera fase ante quien se coronaría campeón Alemania (1-1)


“Por término medio sucede un eclipse total de Sol en el mismo punto terrestre una vez cada 200-300 años”.

Magonfer.

Junio 2011.